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Entrevista con Italo Pizzolante

La sociedad civil, pilar de la responsabilidad social

 

Se cree que las medianas y pequeñas empresas, por tener un presupuesto más bajo que los grandes corporativos, su impacto de responsabilidad social es bajo ¿cómo pueden crear un gran impacto?

Es un mito pensar que la responsabilidad social está vinculada al presupuesto, es una miopía y una excusa mala creer que el sólo trabajar y generar empleo, incorporar tecnologías amigables al ambiente, generar diálogo con tu público interno y externo no es responsabilidad social, al contrario eso es responsabilidad social. La responsabilidad social no es hacer programas y proyectos con presupuesto, es que tus procesos de gestión estén alineados a las expectativas del accionista, la familia que ha puesto todo su capital en ello, de los trabajadores y de aquellos clientes que tienes que saber escuchar.

Según sus conocimientos, ¿en qué lugar se encuentra México en cuanto a responsabilidad social y qué hace falta para incrementar a las empresas socialmente responsables?

No tengo duda que los avances sociales en México son muy grandes y curiosamente no es ni por políticas públicas ni por compromiso de las empresas, si no por un ciudadano reportero, por un ciudadano que, a partir de la siembra de conciencia que generan medios que divulgan la responsabilidad social, permiten que se movilice y estén forzando el comportamiento ciudadano, creo que hay una sociedad civil muy poderosa en México y es esa la que está generando las grandes transformaciones. Hoy el consumidor está preocupado, no por lo que ganas, si no por cómo ganas y qué haces con lo que ganas; el cómo lo ganas tiene que ver con transparencia, con buen gobierno de empresas, con comportamiento coherente y consistente con tus empleados, con tus proveedores; el qué haces con él, tiene que ver con inversión social, no solamente filantrópica si no también a través de negocios que son inclusivos, de productos que generan consumos responsables. Vender un producto no significa que la gente compre demás, si no la visión del consumo responsable: “yo quiero que compres lo que necesitas, pero que siempre me compres a mí” y eso lo construye la confianza.

En uno de sus libros habla sobre populismo corporativo, ¿cómo distinguir a una empresa que esté cayendo en estas prácticas?

Cuando hablamos de populismo siempre lo vemos como el mundo de lo público y es muy perverso cuando los gobiernos en general quieren ganar votos a partir de satisfacer una necesidad de ese mercado electoral, sin convertirlo en una propuesta concreta que disfrute, eso es lo que se ha hecho llamar comúnmente el populismo.

Cuando las empresas hacen una filantropía que está conectada con lo que quieren los demás y no con su negocio, están actuando de la misma manera, quieren hacerlo para ganar simpatías, entre ganar simpatía y ganar votos lo que hay que ganar es lealtad, admiración y construir reputación ya que esta última va a ser la consecuencia de un proceso a través del cual la empresa comienza haciendo acción social a partir de su negocio; segundo; empieza a hacer una actuación social fuera del negocio, pero conectado con su negocio, porque no hay nada más responsable que hacer un negocio sostenible. No hay forma de actuar más responsable que hacer y manejar tu negocio con transparencia, equidad, equilibrio, ambición, pero nada tiene que ver la ambición y el beneficio económico, el desafío es armonizar mi interés con el interés de los demás y eso se llama sostenibilidad.

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