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Lecciones de Brasil para AL

Paulo Itacarambi, Vicepresidente Ejecutivo del Instituto Ethos.

Este país, líder en prácticas de RSE a nivel Latinoamérica, muestra cómo desarrollar esta filosofía en el resto de la región. La clave: poner al alcance de todos el conocimientos y las mejores prácticas.

Ethos es una organización que surge en 1998 en Brasil, cuenta con una base de 1437 empresas locales afiliadas como socios y, sobre todo, tiene una estrategia de trabajo clara: “No operamos sólo para los socios, sino que intentamos llegar a todas las empresas”, asegura su Vicepresidente, Paulo Itacarambi. “Así, las demás compañías tienen acceso a todo de lo que disponen los socios”.

Este modelo llama la atención porque los socios pagan por formar parte de Ethos sin importar que los beneficios obtenidos se compartan con empresas más pequeñas u otros grupos de interés. “La idea no es crear una prestación de servicios para los socios o formar un club de buenas empresas, sino contribuir al cambio general”, explica el directivo.

Por lo tanto la organización, sin fines de lucro, motiva a las empresas a emprender acciones de responsabilidad social. Para ello, Ethos ofrece herramientas, información y conocimientos que ayuden a alcanzar los objetivos comunes. “Igualmente, trabajamos con los demás públicos que hacen presión sobre las empresas para que cambien, como sindicatos, gobiernos, ONGs y medios de comunicación”.

“A partir de estos esfuerzos, intentamos formar un espacio donde las empresas puedan trabajar con esos públicos. La finalidad es establecer conexiones de sostenibilidad entre los negocios y crear condiciones de sustentabilidad en la sociedad”, agrega el experto.

Conocimiento al alcance de todos

La clave del buen desempeño de Brasil en cuanto a RSE es que el conocimiento que se produce en Ethos está a la disposición de todos, incluso, de otros países. “Por eso, se tiene a nuestra nación como referente en el tema a nivel Latinoamérica, ya que todo lo que producimos en Brasil lo distribuimos como conocimiento público”, segura.

Por ejemplo, la organización sostiene una alianza con ocho países que utilizan su sistema de indicadores, como Perú 2021. “Todo eso está en nuestro sistema y se puede llevar donde esté nuestro software. Con ello, ofrecemos nuestra base de datos y trabajamos en conjunto”, señala el directivo.

También Ethos pone la experiencia que va desarrollando a la disposición de otras organizaciones, haciendo un trabajo muy cercano. En este sentido, se encuentra el Programa Latinoamericano de Responsabilidad Social: ahí hay intercambio de ideas entre los participantes.

Tendencias en AL

Para el especialista, es fundamental trabajar en el conjunto de los impactos, pues si sólo se aborda una sola parte del todo –como la ambiental–, no se podrá desarrollar la parte de la sociedad. En consecuencia, hay que combinar el desarrollo del capital financiero con el capital social, “que es la capacidad de organización de la sociedad”, explica.

Mientras más organizaciones autónomas de la sociedad civil haya en un país, más rico es en capital social. Entonces, de acuerdo con Itacarambi, “es necesario tener un desarrollo conjunto del capital financiero, social, natural y humano, este último entendiéndolo como el comportamiento y conocimiento de las personas”.

Desde la óptica de Brasil el reto es ir más allá de los cambios. La empresa que se compromete con la sociedad, además de ser una ciudadana corporativa, de hacer inversión social y de contribuir con la solución de los problemas sociales, tiene que administrar su negocio para que sea sostenible, si no, no es responsable.

Adicional a eso, Itacarambi opina que “tenemos que cambiar el funcionamiento de la economía, porque si ésta no cambia, si el mercado no crea mecanismos para reconocer y valorar otro comportamiento de las empresas, si las personas no tienen otro deseo de consumo y otro modo de vivir (que demande productos distintos) y si el mercado no desarrolla tecnologías más sostenibles, no es posible seguir avanzando en el tema de RSE”.

Asimismo, si las políticas públicas no orientan la economía para producir bienes colectivos y públicos, y se siguen produciendo bienes privados, se llegará a un límite. Para el Vicepresidente de Ethos, “vivimos bajo el parámetro de que para vivir bien, debemos tener la propiedad del bien. Y más bien la idea es tener una economía donde se compartan más cosas, que no sea necesario tener la propiedad para utilizarlas”.

El caso de Brasil demostró que la economía puede crecer al mismo tiempo que se distribuye la riqueza entre la sociedad. Para el directivo, la respuesta está clara: “una economía del compartimiento es la economía del futuro. Por lo que, es necesario que las empresas y organizaciones trabajen en serio en el cambio de políticas públicas, así como en mecanismos de mercado que nos lleven hacia otra economía”, sentencia.

“La economía del compartimiento es la economía del futuro para los países”.

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