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Cargill

Liliana Barahona, Coordinadora de la Gestión de Responsabilidad Social Empresarial para las empresas de Cargill Mix en Centroamérica

Cargill es una empresa agroalimentaria que trabaja en la comercialización de productos cárnicos y alimentos balanceados para animales. Para cumplir con su objetivo de nutrir y desarrollar la comunidad en la que están presentes, impulsaron el “Programa de Asociados Voluntarios” en la región centroamericana, con el que han logrado multiplicar la inversión que hace la compañía en los rubros de nutrición, salud y educación. Esta estrategia corporativa ha hecho que el Programa sea reconocido como una de las mejores prácticas en la categoría de Vinculación con la comunidad.

¿En qué valores se fundamenta esta práctica?

Trabajamos en 5 ejes de acción: la ética, el medio ambiente, la calidad de vida en la empresa, las comunidades enriquecidas y el mercadeo responsable; el “Programa de Asociados Voluntarios” nos da un valor agregado en nuestra relación con la comunidad y la licencia social que necesitamos para operar.

¿Qué respuesta han recibido por parte de sus grupos de interés?

Después de varios años de gestión hemos logrado muchos resultados. Hoy día trabajamos con nuestra gente al interior de la compañía, así como con nuestros proveedores y clientes que se han sumado a nuestro programa de voluntariado en diferentes campañas durante el año. Hemos promovido la visión de que la responsabilidad social empresarial es un modelo de gestión que produce un bien común; ellos están aprendiendo esto, están participando con nosotros y se incrementa cada vez más el deseo de hacerlo.

¿Cuál ha sido el impacto más importante que ha tenido esta práctica?

Han sido muchos los impactos. Estamos acumulando inversión social en las comunidades donde tenemos operaciones y aseguramos nuestra licencia social para operar; estamos creando una imagen y reputación que se refleja cada día en nuestros consumidores finales, ellos nos hacen saber su preferencia por nuestros productos. Hemos desarrollado una capacidad empresarial para la creación de ideas, la innovación y la mejora continua.

¿Qué se requiere para impulsar un programa como éste?

La experiencia que hemos tenido es que para implementar un programa de responsabilidad social que tenga el impacto que deseamos, la alta gerencia debe estar comprometida y dar el ejemplo para invitar al resto de la organización. Eso es básico para tener éxito y seguir avanzando en el desarrollo del programa, pero además se necesita mucha calidad de vida; cuando compartimos valores al interior de la compañía y tenemos una cultura basada en esto, es mucho más fácil que nuestra gente se sienta identificada y quiera participar.

No existen fórmulas matemáticas, hemos tenido que aprender a prueba y error muchas cosas y eso es lo que quisiéramos dejar con nuestra práctica. Todo ese aprendizaje y tropiezos que tuvimos para que no los sigamos cometiendo.

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