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Las baterías de litio llegaron para quedarse

El litio es clave para la transición energética hacia un mundo más eléctrico, pero también se requiere su propia revolución tecnológica.

Como parte del cambio del paradigma energético a nivel mundial, el litio se ha posicionado como un elemento clave para las perspectivas tecnológicas de diferentes países. Esto ha derivado en varios temas: asegurar yacimientos de litio, desarrollar tecnología para que hagan más sentido los costos financieros, apuntalar las nuevas industrias y establecer una política integral para la transición energética.

¿Qué es el litio y por qué importa? ¿Cuáles son sus implicaciones ambientales?

El litio es un metal alcalino blanco-plateado, extremadamente ligero, que por su reactividad y flamabilidad ocurre en compuestos como pegmatitas y salmueras. Es muy buen conductor, y sobretodo, permite la reversibilidad de electrones que, permite su recarga y descarga, clave para la fabricación de baterías. Como el petróleo, el litio es de origen no renovable, pero a diferencia del petróleo, el litio sí es recargable, por lo que se puede usar en innumerables ocasiones antes de que decaiga.

La industria del litio se desarrolló hasta la década de 1980´s, cuando aparecieron las baterías de iones-litio, y ha tenido un gran empuje por la industria de vehículos eléctricos, quienes requieren mejores baterías. Un ejemplo de esta nueva categoría es la batería del Tesla Model S de 70 kWh y con peso de unos 453 kg, que requiere unos 63 kg de litio, suficiente para cargas unas 10 mil baterías de celular. El rango general va de 25 a 70 kg por batería.

La sensibilidad entre precios y demanda es importante: por un lado, los precios deberían caer conforme aumente la extracción y mejore la tecnología, mientras que, según Goldman Sachs, un incremento de solo 1% en la producción de vehículos eléctricos podría aumentar la demanda actual de litio en más de 40%. En este tiempo, el precio ha variado de casi 20,000 dólares por tonelada a menos de la mitad, pero si las extractoras se confían y no mantienen el ritmo de inversión, habrá escasez y subirá su costo.

Entre 2007 y 20014, las baterías de iones de litio para vehículos eléctricos disiminuyeron su precio en 8% anual promedio, y para 2022, tendrían un costo de apenas una cuarta parte del costo de 2010.

El litio representa un mercado de 3,200 millones de dólares y su demanda aumentará de 240 mil toneladas a 1.7 millones en 2040. Para ese año, se espera que el 57% de los autos alrededor del mundo sean de motores que no usen gasolina.

El litio es clave para la transición energética hacia un mundo más eléctrico, pero también se requiere su propia revolución tecnológica: el ion de litio casi ha agotado su potencial de almacenamiento de energía, alcanzando ya el umbral del 90% de su capacidad teórica.

Extracción e Impacto Ambiental

Los yacimientos de litio se pueden comprender de acuerdo con su tamaño. Un yacimiento pequeño, o en fase piloto, va desde unas pocas cientos de toneladas hasta unas 5,000. Una fase industrial ya contempla más de 5,000 toneladas, mientras que las diez minas más grandes superan las 25,000 toneladas.

Existen dos formas principales para encontrar litio: las salmueras —aguas superficiales saturadas de sales y otros minerales— y de tipo minero. En las primeras, se montan “albercas” para que luego de evaporación, permanezca el mineral. En las segundas, se utilizan técnicas habituales de la minería, para luego realizar tratamientos metalúrgicos especiales.

Ambos asuntos son espinosos para las entidades que autorizan permisos. Por ejemplo, el gobierno de Evo Morales decidió que solo explotarían el litio que estuviera disponible superficialmente, por lo que descartó el enfoque de tipo minero. Sin embargo, las salmueras también redujeron la disponibilidad del agua en las comunidades aledañas al Salar de Uyuni, que es una zona con estrés hídrico relevante. Por otro lado, los desechos de sal y otros químicos causaron daños en la piel de personas cercanas a la principal mina de Argentina.

Otro aspecto clave es que, debido a que las baterías tienen limitación sobre su capacidad de almacenamiento, habrá emisión de gases que provocan el efecto invernadero y el calentamiento global, ya que en su trayectoria actual, la explotación de iones de litio no contribuiría al progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU y los de reducción de emisiones al 2050 del Panel Internacional sobre el Cambio Climático. Esto profundiza en la necesidad de su propia revolución tecnológica: si las baterías de iones de litio no pueden satisfacer los objetivos climáticos, se deben buscar alternativas.

Fuente: www.forbes.com.mx

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