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Un crucero contamina como 5 millones de coches

La Administración Nacional Oceánica de EEUU asegura que los gases tóxicos que emite el tráfico marítimo causan más de 60.000 muertes al año

Según estos estudios, los 90.000 buques cargueros oceánicos son los responsables de entre el 18% y el 30% de todas las emisiones mundiales de óxidos de nitrógeno (NOx) y del 9% de las de óxido de azufre (SOx). El combustible utilizado en estos grandes barcos contiene 2.000 veces el porcentaje de azufre que el combustible diésel que utilizan los turismos.

Los buques de cruceros, no sólo ocasionan daños medioambientales significativos, también son extremadamente perjudiciales para la salud debido a su escape. Esto lo evidencia el informe de 2016 del rendimiento medioambiental de los buques de crucero elaborado por la organización alemana sin fines de lucro NABU. Por eso es importante conocer si contamina un crucero y cuáles son sus consecuencias.

Para la misma distancia recorrida, un crucero contamina como cinco millones de coches. Esto se debe principalmente al tipo de aceite del combustible utilizado por los motores, que contiene hasta 3.500 veces más azufre que todos los demás vehículos en el continente.

Por otra parte, incluso ahora el 80% de los cruceros que navegan en Europa, no utilizan ningún sistema de purificación del gas de escape. Sin la tecnología para reducir el NOx en los gases de escape, tales residuos queman enormes cantidades de contaminantes peligrosos para el aire, tales como dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y de carbono. Estas sustancias, que también pueden viajar por kilómetros, son la causa de la acidificación del suelo, el agua, la eutrofización de lagos y zonas costeras. También pueden ser co-responsables de enfermedades graves, como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.

En la actualidad, el límite máximo de contenido de azufre en los combustibles para el transporte marítimo, establecido por la Organización Marítima Internacional (OMI), es de 35.000 ppm frente a los 10 ppm permitidos en la Unión Europea en los carburantes para el transporte por carretera. Aunque la media mundial actual de contenido de azufre en los combustibles de los buques se sitúa en unos 25.000 ppm, esta cifra está todavía 2.500 veces por encima de lo permitido en vehículos.

Refiriéndonos en concreto a los cruceros de lujo, esas ciudades flotantes impulsadas por el combustible más sucio, un reciente informe realizado por Transport & Environment (T&E), organización cuya finalidad es lograr la sostenibilidad en el ámbito del transporte, revela que Carnival Corporation, el mayor operador mundial de cruceros de lujo, emitió en 2017 casi 10 veces más dióxido de azufre (SOx) alrededor de las costas europeas que el total de 260 millones de coches europeos.

En términos absolutos, España, Italia y Grecia, seguidas de cerca por Francia y Noruega, son los países europeos más expuestos a la contaminación por SOx generada por los cruceros.

Según datos de la OMI, el tráfico marítimo ocasiona el 15% de las emisiones globales de origen antropogénico de NOx y el 13% de las de SOx.

La contaminación producida por este sector del transporte pasa más desapercibida porque en gran medida sucede en alta mar, pero para las zonas costeras y las ciudades portuarias, el tráfico marítimo es una fuente especialmente importante de contaminación atmosférica, y por lo tanto una seria amenaza para la salud pública y el medio ambiente.

Afortunadamente, hay ya muchas opciones disponibles de índole tecnológica y operativa (cambios de combustible, mejoras tecnológicas en los motores, reducción de velocidad, etc.) que se pueden aplicar para reducir sustancialmente la liberación de contaminantes atmosféricos por los navíos, pero la experiencia nos demuestra que la única manera eficaz de que estas medidas se implementen realmente es mediante la aprobación y estricta aplicación de normas legales al respecto.

Hay suficientes soluciones tecnológicamente maduras que permitirían que éstos navegasen sin contaminar. Las baterías son una solución para navegar distancias cortas mientras que la tecnología del hidrógeno puede dar energía para mover incluso los cruceros más grandes. Sin embargo, como denuncia T&E, al parecer, el sector de los cruceros no está dispuesto a hacer el cambio voluntariamente, por lo que es necesario que los gobiernos intervengan e impongan normas de cero emisiones de obligado cumplimiento.

Fuente: es.ecobnb.com

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